Esta es una imagen que fue registrada en la frontera entre Chile y Argentina. Nuestro compañero Branko, quien trabaja en la sede de Arequipa, colocó un sticker de Marco en uno de sus viajes comerciales. Literal, dejó huella.


Aquella foto me llevó a una profunda reflexión sobre nuestra humanidad. Hay algo que casi siempre pasa por desapercibido y es que tenemos algo maravilloso, un gran súperpoder: nuestra capacidad de imaginar. Quizás sea un pensamiento reflexivo poco frecuente, pero tú y yo podemos hoy imaginar algo que todavía no ha ocurrido. Increíble, ¿no? Hoy tus imaginarios, tus sueños, tus anhelos se alojan en nuestro pensamiento como deseos, como algo que podría suceder, pero que todavía no existe. Está claro que todos soñamos; eso es sencillo. Lo difícil es hacerlos realidad


Ten por seguro que las fronteras más complejas de pasar van a ser las mentales, las que tú mismo puedas construir a partir de las caídas, de los fracasos, de la ansiedad, del estrés. Pero tu camino requiere de esos momentos; no debes de sorprenderte de que sea así. Necesitas fortalecer esos músculos que te harán ponerte de pie, los cuales sabrán los motivos por los que empezaste ese camino y que te mantendrán enfocado en los pasos, no en los tropiezos. 


Dejarás huella en el camino, tanto de tus caídas como de tus pasos hacia adelante. Conforme avances el pasado no cambiará, pero podrás cambiar el futuro. Tus imaginarios se irán tangibilizando y poco a poco irás construyendo en ti la mentalidad correcta.


La huella más grande que vas a dejar será la que se va a situar en tu mente. Siempre recuerda que por los sueños se suspira, pero por las metas de trabaja.